¿Qué pueden tener en común dos estudiantes de preparatoria (en España sería similar a nuestro Bachillerato)? Vale, hay tienen mucho en común… ¿Y si encima una es la representante de clase (vamos, la delegada) y el otro simplemente un macarra de los más importantes de la escuela? Para ser claros, que ella es una chica aplicada, que asiste a todas las actividades que se organizan y nunca falta a clase; mientras que a él es muy raro encontrarlo en clase y lo que más le gusta es pelear.

Este es basicamente el argumento de Yankee-kun to Megane-chan, el título lo dice todo “Yankee� es una forma coloquial de llamar a los delincuentes juveniles mientras que “Megane� es una forma de decir lentes o gafas, un juego de palabras de su autor: Miki Yoshikawa (que curiosamente se llama igual que la chica protagonista de Marmalade Boy)

Megane-chan o mejor dicho, Hana-chan resulta sacar muy malas notas a pesar de su fachada de inteligente y descubre haber sido una de las peores delincuentes que habían, pero ha decidido convertirse en una estudiante modelo e intenta dar lo mejor de sí misma. A pesar de esas buenas intenciones no puede dejar de compartarse de forma violenta ante ciertas situaciones, sobre todo aquellas en las que está implicado Shinagawa-kun, Yankee-kun.

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